Verano en la playa
Ricardito decide hacer de mujer de su amigo un verano.
Hola a todos, mi nombre es Ricardo y soy de Madrid. Me considero heterosexual, me encantan las mujeres y tengo novia, pero siempre me habían atraído los hombres de alguna forma, no sé exactamente cuál, era como una fantasía que siempre estaba ahí, y por ello de cuando en cuando me metía en esta página a leer algunos de los relatos. Pero este verano por fin probé lo que venía pasando por mi cabeza hacía tiempo, y de una forma que alguna vez ya me había imaginado, pero que no esperaba realmente.
No lo había dicho, pero tengo 22 años, y uno de mis amigos, de mi misma edad, nos confesó hará ya unos años su bisexualidad. La verdad es que no era un tema del que hablara mucho con él, sabía que había tenido una pareja estable, algunos rollos, y no mucho más. Pero el verano pasado nos fuimos de vacaciones, otros dos amigos, él y yo, alquilamos un apartamento en Benidorm y estuvimos una semana. Una mañana, después de una noche de juerga por allí, y algo bebidos aún, volvimos al piso, mis otros amigos se acostaron en su habitación, y nosotros dos nos fuimos a la nuestra, pues la compartíamos, cada uno en una cama. Empezamos a comentar la noche, que si había sido divertida, pero no habíamos ligado nada, esas típicas conversaciones. En esas me dijo que llevaba bastante tiempo sin echar un polvo, y que tenía ganas ya, y yo me decidí a preguntarle más:
Oye, Raúl (así se llamaba mi amigo), es que nunca te he preguntado esto…
Pues pregunta, que para eso estamos.
Bueno, seré sincero, como nunca me lo has contado, me preguntaba cómo va eso del rollo activo pasivo.
¿Qué como va el rollo?
Vamos, que tú que es lo que haces…
Ahhhh, ya te entiendo dijo riéndose , vaya cosas preguntas.
Si no quieres no me lo digas, era una tontería.
Que sí, tío, da igual. Normalmente llevo el rollo activo, me gusta más.
Ahhh…
¿Te interesa? me preguntó con una sonrisa.
¿Cómo que si me interesa?
No sé….. ya me entiendes.
En esto yo estaba bastante cachondo, y creo que se me notaba en la mirada, o igual también en los pantalones, porque me estaba acercando a un tema caliente y que en el fondo deseaba. Raúl se acercó mirándome a los ojos y me acarició el pantalón a la altura de mi pene, que en ese momento se me puso duro totalmente.
¿Y tú qué rollo llevarías, Ricardo? me preguntó mientras me acariciaba.
El que tú quieras… contesté mientras le acariciaba también su verga por encima del pantalón.
Le desabroché el pantalón, y le hice tumbarse sobre la cama. No podía creer lo que estaba haciendo, pero estaba lanzado y nada iba a detenerme. Me levanté para cerrar la puerta y asegurarme de que mis amigos dormían, y me lancé sobre Raúl, que se había quitado los pantalones y solo llevaba un slip, pues tampoco llevaba camiseta. Se lo arranqué literalmente con los dientes, y me encontré ante una buena verga, la primera que tenía tan cerca, de unos 17 cm y de un grosor medio, nada que me asustara. Empecé a chuparsela de arriba a abajo, me gustaba su sabor, y él movía mi cabeza al compás que más le gustaba, mientras me decía que se la chupaba muy bien, que le encantaba. A mi también me encantaba hacerle gozar, y que me dijera esas cosas. Seguí con rapidez, haciéndole el tipo de cosas que me gustaba que me hicieran a mi, le acariciaba los huevos, se los chupaba, me metía su polla hasta el fondo de la garganta, luego le lamía la punta, todo lo que se me ocurría para darle placer, hasta que me apretó más fuerte la cabeza contra su pene y se corrió abundantemente en mi garganta, me tragué una buena parte porque me pilló muy al fondo, y el resto lo usé para juguetear con su semen sobre su ombligo.
¿Te ha gustado? le pregunté.
Claro que sí, pero no me esperaba esto de ti.
¿Y eso?
Porque te tenía por un heterosexual muy definido.
Bueno, pero me gusta probar cosas…
¿Y qué más quieres probar? ¿Te gustaría ser mi mujer ahora?
Si te quedan fuerzas para ello…. le contesté esperanzado.
Creo que sí…
En ese momento me tumbó sobre la cama, m
e desnudó completamente, y comenzó a besarme por todo el cuerpo, hasta llegar a mi verga, que estaba completamente erecta, y me la chupó como había hecho yo antes con la suya, con una maestría que indicaba que la mía no era la primera. Pero lo que yo quería, y lo que mi culo estaba pidiendo a gritos, era otra cosa, y por la expresión de mi cara él rápidamente lo entendió. Me hizo ponerme a cuatro patas y así quedé a su merced, me encantaba estar así. Comenzó metiéndome un dedo en el culo, mientras yo lo movía en círculos, me sentía como su putita, y era genial, yo gemía en voz baja para que no me oyeran los demás, y él me decía al oído cosas muy guarras, lo que me excitaba aún más. Así pasó a usar dos dedos, y después tres, mientras me acariciaba la polla, yo estaba a punto de correrme, pero quería que me follara de verdad. Sacó los dedos de mi dilatado ano, y puso la punta de su pene en mi agujero, que lo deseaba como nunca había deseado nada. Se apoyó y me metió la cabeza, lo cual me causó un poco de dolor, que rápidamente se sustituyó por placer. Me lubricó un poco más con su propia saliva, y poco a poco consiguió introducirme su pene hasta la mitad, yo me sentía completado por su polla, gemía sin parar de placer, y le pedía más. Comenzó entonces un mete saca suave, pero poco a poco ya me entraba hasta el fondo, cada vez me entraba con más facilidad, y yo me sentía en la gloria con ese pedazo de carne entrando y saliendo de mi, cada vez más rápido y con más facilidad. Sentía cómo golpeaban sus huevos contra mi culo, como sudaba, porque hacía bastante calor, y cómo disfrutaba, y yo también. Comencé a masturbarme mientras me seguía follando, y rápidamente me corrí como nunca me había corrido, mientras Raúl no paraba de follarme cada vez más fuerte, la corrida fue de impresión. Pero Raúl tenía cuerda para rato, así que seguía follándome y yo seguía disfrutando. Cuando se cansó de la postura, que ya llevaríamos casi media hora así, me puso boca arriba en la cama, me levantó las piernas hasta sus hombros y otra vez me la metió, mientras me besaba en la boca y me decía que se iba a correr. Yo le apretaba contra mí, sintiendo su polla muy dentro de mí, y deseando sentir cómo se corría en mis entrañas. En estas apretó el ritmo más aún, ya gemíamos casi sin importarnos que nos pudieran oír, y se corrió dentro de mi soltando un gemido y cayendo sobre mi hombro. Así sentí su leche caliente inundando mi culo, y le apreté contra mi para sentir su polla bien dentro, y así le tuve unos minutos, no quería que esa sensación acabara.
Después de esta aventura, los siguientes días fueron parecidos, cuando llegábamos de marcha y los otros se acostaban, nosotros nos dedicábamos a follar, vamos, él me follaba a mí, y así yo estaba contento. Una noche ni siquiera salimos, y estuvimos follando hasta el amanecer, casi sin parar, y fue memorable, pero eso es otra historia. Cuando volvimos a Madrid cada uno siguió con su vida, aunque de vez en cuando se pasó por mi casa, o yo por la suya, y recordábamos el verano, que fue muy calentito.
Si queréis contactar conmigo, mi dirección de correo es riky22_guar (arroba) hotmail.com
Autor: Ricardito.